| El
tatuaje de Winchi
By Lottie Marin
Mi
hermana Marialdi siempre me ha dicho que debo escribir un libro.
¡Han sido tantos los momentos, las experiencias…los
testimonios! Este pasado jueves no fue una excepción. Tuve
un presentimiento de que mi hijo, Luis (Winchi) y mi hija, “Chiquita”
estaban tramando algo.
Crecí rodeada de una familia grande
y amorosa. Nunca olvidaré cuando aprendí el significado
de la palabra familia. Estaba en Kindergarten y la única
vez que mi primo Petique me acompañó a mi salón
de clases. Luego de despedirnos, la monjita me preguntó si
eramos familia y yo muy sorprendida le respondí que no, que
no eramos familia que eramos primos. Ella sonrió y no volvió
a preguntarme. Al llegar a casa le expliqué a mi mami y ella
me dijo que sí eramos familia. Nunca olvido ésta anécdota
tan simpática.
A través de los años tenemos
muchas experiencias. Unas maravillosas otras tristes otras trágicas.
Pero a través de cada una de ellas nuestra familia permanece
unida apoyándonos el uno al otro. Las familias crecen; unos
se casan y comienzan su propia familia. Nuestra familia no es una
excepción. Dios me ha dado una inmensa bendición en
mi esposo, Luis. Su sentido de familia es tan fuerte como el mío.
Nuestro hijos, nuestros tesoros, son ahora dos jóvenes adultos
extraordinarios. Le doy gracias a Dios por sus muy diferentes, pero
maravillosas personalidades. Son ambos muy cariñosos, responsables
e inteligentes. Tienen también un gran sentido del humor.
A pesar de sus personalidades tan diferentes, su sentido de familia
es mayor que la vida misma.
Recientemente mi hijo marcó su cuerpo
con un tatuaje. My opinión personal sobre los tatuajes siempre
ha sido muy negativa. Quizás porque cuando era una niña
pequeña, los tatuajes se veían sólamente en
personas “indeseables.” Durante los últimos años,
esto se ha popularizado muchísimo en la sociedad. En mi mente
y en mi corazón mi opinión al respecto sigue siendo
la misma. Yo creo que si nuestro Creador hubiese querido nuestros
cuerpos cubiertos de imagines, todos y cada uno de nosotros las
tuvieramos.
Cuando ví el tatuaje de mi hijo, me
llevé las manos a la cara y comenzé a llorar con un
gran sentimiento. No porque me resultara repulsivo, sino por todas
la emociones que sentí en ese momento (1 Corintios 13:3-7).
Su tatuaje es un retrato mío con alas de ángel. Arriba
de mi retrato está la frase “Sagrada Familia”
y debajo de mi retrato se encuentran los nombres de su abuelo y
abuela, nosotros sus padres, su “Chiquita”, su titi
Marie y de su mejor amiga recientemente fallecida, Anna Marie.
Cuando el vió mi reacción me
dijo: “Mami, por favor no llores. Ésta es la manera
que yo te veo. Tú y la familia significan todo para mí.”
Y me abrazó fuertemente. Yo pensaba lo mucho que le debe
de haber dolido su brazo cuando le estaban haciendo el tatuaje.
A la misma vez pensaba el significado tan grande que tiene para
él nuestra familia que en su corazón quiso perpetuarlo
de ésta manera. (Efesios 6:2)
Distintas generaciones; distintos puntos
de vista. Un hijo, una parte tan grande de tu ser; una extensión
de tu ser, tan diferente y tan similar. Yo miro a mi hijo a los
ojos y veo como mira a su abuelita, lo dulce que fue con su abuelito.
El amor y la consideración que constantemente expresa para
con nosotros (Efesios 5:21). Hace ya varios años que mi hijo
aceptó a nuestro Señor como su Salvador, pero en estos
momentos está muy apegado a las cosas del mundo. A pesar
de eso, el amor de Dios está muy dentro de su corazón.
Estoy muy orgullosa de la manera en que ama y respeta a los demás.
Oro para que Dios ponga en su camino una compañera que tenga
al Señor en su vida con quien pueda levantar una familia.
Una familia con quien pueda compartir todas las enseñanzas
maravillosas que ha recibido de nuestra familia a través
de los años.
Referencias Bíblicas
1 Corintios 13:3-7
3 Y si repartiese todos mis bienes para das de comer a los pobres,
y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada
me sirve,
4 El amore s sfrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor
no jactancioso, no se envanede;
5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda
rancor;
6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Efesios 6:2
2 Honra tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con
promesa; para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.
Efesios 5:21
21 Someteos unos a otros en el temor de Dios
Es
un honor colaborar en este projecto tan especial para la gloria
y honra de Nuestro Señor. Me uno a este projecto compartiendo
experiencias, pensamientos y testimonios de mi diario vivir. En
cada momento de nuestra existencia se manifiesta el amor de Nuestro
Dios y el orden divino que tiene para todos y cada uno de nosotros.
Espero que estas colaboraciones sean un instrumento de nuestro Señor
para tocar sus vidas. ¡Que Dios les bendiga grandemente! Con
amor, Lottie Marin
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